Maratón Valencia 2016

MARATÓN VALENCIA 2016
Valencia (España)
2016-11-20
Distancia: 42.195 m
Tiempo: 3h18’46” (MMP)
Posición: 3312;
Posición categoría (Senior M): 694
Video Corriendovoy km21
Video Corriendovoy km40
Video Corriendovoy Meta

El pasado domingo día 20 de noviembre, participaba por primera vez en el Maratón de Valencia. El objetivo estaba claro, rebajar mi MMP (3h25′ hasta ayer) y buscar un tiempo entre 3h15′ y 3h20′. Para ello contaría con la ayuda mi amigo y entrenador Rober, quien me iba a hacer de liebre durante la carrera.

Eran las 08:30 de la mañana y casi llegábamos tarde a la salida del maratón más rápido de España. Emilio (quien también corría y debutaba en la distancia), Rober y yo, nos dirijíamos a la zona de salida, casi a contrarreloj, y conseguíamos situarnos en nuestros respectivos cajones de salida ya con la carrera empezada, pero sin mayores contratiempos. Por delante, lo que esperábamos iba a ser un día para el recuerdo.

dorsal

Dorsal de carrera

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Trío La-la-lá con la meta detrás

Los primeros kms son siempre de “calentamiento”, encontrar el ritmo adecuado y el sitio en carrera. Evitar cualquier traspiés, porque casi 20.000 corredores (más otros 7.000 que participaban en el 10K) colapsan cualquier avenida, por ancha que sea, y hay que estar muy atento. Eso sí, el ambiente entre corredores y con el público volcado con nosotros era espectacular. Una gozada, y lo mejor estaba todavía por llegar.

Pasado el km 5, ya habíamos entonado las piernas para el ritmo objetivo, que sería entre 4’35” y 4’40” el km. Rober era el encargado de asegurar que ésto se cumpliera, y yo “solo” tenía que pegarme a él en todo momento. Mi meta en realidad no estaba situada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, sino a un escaso metro siempre por delante de mí durante más de tres horas y cuarto.

Para el km 15 el río de corredores ya se había estirado lo suficiente como para encontrar huecos en los que se podía correr cómodamente. Las largas y llanas avenidas del circuito de Valencia permiten llevar un ritmo constante, importantísimo para regular el desgaste muscular en esta distancia. Con algo de viento durante toda la mañana, cuando venía de cara buscaba cobijo en la figura de Rober, y cuando soplaba a favor era ideal para recuperar un poco las sensaciones y tratar de no acelerarse en carrera.

Km21 (paso por medio maratón) y las sensaciones seguían siendo buenas. El tiempo de paso era 1h39′, así que íbamos dentro del tiempo previsto, y sin mayores dificultades hasta el momento. Si seguíamos así, en 3h18′ deberíamos estar en meta. Las calles de Valencia cada vez contaban con más gente animando a los corredores, y la sensación general era de una gran fiesta en la que nosotros eramos los actores principales. ¿Cómo no nos va a gustar correr, cuando la satisfacción es doble por conseguir un objetivo y por contar con el apoyo de tanta gente querida y también de tanta gente anónima?

Poco a poco se iba acercando el km 30-32, y con él el temido “muro”. Las fuerzas empezaban a escasear pero el ritmo no decaía, lo cual era muy buen síntoma a esas alturas de carrera. Esto, que parece obvio, es una de las claves del maratón. El ritmo cardíaco aumenta, igual que el cansancio y la fatiga muscular, el cuerpo ya no responde de la misma forma y las piernas funcionan casi por inercia conforme pasan los kms, pero el ritmo no puede decaer lo más mínimo si no quieres ver como tus opciones en carrera se van al traste. Y has peleado mucho para estar ahí, no quieres ver como en cuestión de un par de minutos pasas de la gloria (sea lo que sea que esto significa para cada persona) a la decepción. Así que seguíamos para delante con más cabeza y corazón que piernas llegados a este punto.

Rober, que hasta entonces se había limitado a controlar ritmo y asistirme en avituallamientos ahora también ejercía de psicólogo. Del km 33 al 38 pasamos la parte más dura de toda la carrera, algo habitual y esperado, y sus ánimos se convertían en una constante. Cualquier estímulo que ayude a olvidarte por unos segundos de tus piernas son unos metros ganados “sin esfuerzo” a la carrera, o por lo menos así se percibe aunque sea por unos segundos. Y básicamente esa es otra de las claves del maratón, la capacidad de abstraerse de la realidad durante el último cuarto de carrera. Entrar en una suerte de estado de trance y olvidarte de todo, ojos en el asfalto y solo centrarte en el ruido externo (ánimos del público y de Rober en este caso) y también del interno (esa voz interior que te obliga a seguir mientras las piernas corran). Y seguramente ese sea uno de los motivos por los cuales los recuerdos de esta parte de la carrera suelen borrarse de nuestra memoria, o se transofrman en una historia de la cual tú no pareces haber sido el protagonista.

Y, de esta forma, entrábamos en el km 39, a escasos 14 minutos justos de entrar en meta. El ritmo seguía siendo muy constante. En un momento llegué a ver el 5’/km en el reloj pero fue, por suerte, transitorio y corregíamos rápidamente. Para entonces Rober ya se había volcado totalmente en darme ánimos hasta el final. Cada pocos metros me recordaba que “tenía que hacerlo por mí, y aunque no tuviera fuerza en las piernas, tenía que dejarme el alma hasta meta”. Habían pasado 3h de carrera, y no podíamos permitir fallar en este momento. Solo quedaba apretar y darlo todo hasta el final. El centro de Valencia estaba abarrotado. Pasillos de gente en un circuito que se iba haciendo cada vez más estrecho para llevarnos a los corredores en volandas hasta la meta. Mi familia y varios amigos y compañeros de Club esperaban cerca del km 41 y yo podía sentir sus ánimos, aunque no los viera. La música de meta se hacía cada vez más presente, y el recinto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias ya se podía ver a menos de 1 km. Estaba hecho, solo quedaba rematar la faena y darlo todo hasta meta. Correr por la pasarela azul de entrada a meta es un privilegio, algo que solo se puede hacer en esta ciudad, en este maratón, y que para mí ha sido una satisfacción enorme el haberla cruzado en 3h18’46” junto a Rober.

Esta carrera se la debo a mucha gente, incluído a mí mismo, pero él es el artífice de que haya acabado en éxito. Todos los corredores movemos nuestras propias piernas, pero sin su ayuda, ánimos y dedicación en prepararme para todos mis retos, estoy seguro que los resultados sería muy diferentes. Así que poco más puedo decirte amigo, que GRACIAS.

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Últimos metros Maratón Valencia junto a Rober

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A meta tras 42195 metros

foto

Foto finishers

Y como decía que esta carrera se la debo a muchas personas, no puedo olvidarme de todos aquellos que me habéis ido siguiendo, como siempre, cuando me pongo en una nueva línea de salida de alguna de estas locuras. María, mi familia y amigos, apoyo incondicional. Gracias a todos!

medalla

Insignificante trozo de metal

diploma

Diploma finisher

Ahora, a descansar hasta 2017, que ha sido un año cargado de kms y con tanto alegrías como decepciones, pero que no hemos podido cerrar de mejor manera.

PD: Emilio, tú sabes que tarde o temprano volverás a intentarlo y no solo eso, sino a conseguirlo, y que ahí estaremos los Rober y yo para animarte y ayudarte a conseguirlo. La decisión que tomaste era la mejor, y también la más difícil y la que no todos toman. Para mí, tú también has cumplido con creces en Valencia y es para estar orgulloso.

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Un comentario en “Maratón Valencia 2016

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